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Cuáles son las habilidades que necesitaremos para la “nueva normalidad”



Mucho se ha hablado y dicho a partir de la implementación a la fuerza, debido a la pandemia, del trabajo a distancia, de que si hacer, o que no hacer, de consejos, de maneras de trabajar, y hay suficiente información en todas partes sobre esta situación que todos estamos compartiendo, pero todas ellas nacen de una sola cosa, “la capacidad de adaptarse”, y esta capacidad a su vez viene de la flexibilidad mental que poseemos o no, y que nos sirve para construirnos nuevos esquemas mentales.


Con este regreso paulatino a las actividades, muchos regresaremos de manera gradual, o escalonada a a las labores, en este tiempo, algunos han descubierto que sus actividades pueden ser 100% en línea, o de manera mixta, por lo que además de enfrentarse a retos en temas de espacio, de la organización familiar, y el tiempo, también se enfrentarán posiblemente, y para los más afortunados, a una reestructuración mental.


Pero, ¿Cómo abordar estos cambios en el día a día?


La adaptación es, en sociología y psicología el proceso por el cual un grupo o un individuo modifica sus patrones de comportamiento para ajustarse a las normas  imperantes en el medio social en el que se mueve. O a las nuevas circunstancias, como en este caso.


Al adaptarse, un sujeto abandona hábitos o prácticas que formaban parte de su comportamiento, pero que ya no funcionan más con realidad que vive el sujeto en el presente. Y eventualmente adquirirá otros hábitos que estén mas de acuerdo con las expectativas que se tienen de su nuevo rol , tanto en el trabajo, en casa o de manera individual y esto es mera sobrevivencia.


La adaptación, en este sentido, opera tomando como base las habilidades sociales e interpersonales con las que el sujeto ya cuenta, para formar nuevas manera de interacción.


Frente a estos nuevos entornos o circunstancias esta adaptación es un acto de supervivencia, en su teoría sobre la selección natural, Darwin afirmaba que solo las especies que mejor se adaptaban al medio podían sobrevivir. Es decir, los seres vivos eran seleccionados por el propio medio, pero a su vez, generación a generación, consolidaban características genéticas en su descendencia. Así prevalecía la especie.

En estos momentos, nos encontramos en un espacio muy particular de la historia, las cosas están cambiando aquí y ahora, viejos paradigmas y creencias están cayendo, nos hemos visto presionados por una situación externa a cambiar de formas, modos, herramientas e incluso hasta hemos necesitado cambiar de esquemas mentales, de manera vertiginosa. Hoy nos encontramos adaptándonos a estos cambios, y muy seguramente las generaciones siguientes crecerán con esta huella y su periodo de adaptación será muy breve o incluso, no pasen por tal transformación, quizá nacerán ya con esta programación tanto social como mental, dominando la comunicación sincrónica y asincrónica y sin experimentar ansiedad de por medio, es posible que comiencen a organizar y elaborar su mundo de una manera muy diferente.


Pero, ¿Y nosotros? ¿Que haremos para sobrevivir y adaptarnos? ¿Que habilidades nos serán útiles? ¿Con qué contamos para hacer frente a esta nueva normalidad? Y Finalmente, ¿porqué es tan importante en nuestro presente y futuro profesional?


Comencémos mencionando algunas habilidades que vamos a requerir, para sobre estas ir construyendo otro tipo de habiliades más técnicas u operativas.

1. Compromiso personal


¿Porqué? Porque el compromiso personal es la herramienta que nos permite alcanzar metas personales y profesionales, es decir es el sentido guiador en tiempos de oscuridad, el compromiso personal es el lazo que nos une al sentido de lo que hacemos, el porqué lo hacemos y para qué lo hacemos. Es el motor que nos permite ir trabajando dia a día para alcanzar los objetivos, no solo en el trabajo, sino en la vida personal.


El compromiso personal tiene una estructura intrínseca mayormente, y se fortalecerá cuando sepas porque haces lo que haces, independientemente de que otros lo reconozcan o no, tu tienes un porque, tienes un para qué, y las cosas toman un tono mas personal, se convierte en tu visión propia de trabajo, de lo que te conforma como persona, tener un porqué es el faro que te alumbrará cuando todo lo demás falle, ya sea que falle el reconocimiento, la remuneración, el crecimiento o la pertenencia a un lugar, el tener un porqué y un para qué, hará que sigas caminando a través de todas las dificultades.


2. Habilidades de regulación emocional


Las emociones son una parte natural y necesaria de todas las personas, y particularmente en las condiciones en las que hemos vivido en los últimos meses, es posible que tus emociones anden mas frenéticas que de costumbre, o que no puedas evitar estallar en contra de alguien, o que no midas tus palabras en el terreno profesional e incurras en algún reclamo o regaño que pueda afectar no solo tu imagen, sino en la confianza de tu equipo o que simplemente dañen el ambiente laboral.

Las emociones existen, sin embargo, no siempre tienen la razón, no sirve de nada juzgarlas, y si bien, tu no eres tus emociones, definitivamente no puedes deshacerte de ellas, lo mejor que puedes hacer el fortalecer tu mecanismo de regulación emocional, para que así no digas lo primero que se le ocurra a tus emociones decir. En resumen, que no actúes con impulsividad.


Es normal tener impulsos asociados con las emociones. Por ejemplo, cuando nos sentimos enojados, podríamos pensar “cuando estoy enojado tengo que gritar”. Y aunque los impulsos asociados con una emoción a veces son fuertes, puedes elegir si deseas actuar según esos impulsos. Incluso cuando sientes emociones intensas, puedes elegir si actuar o no sobre tus impulsos. Estar en una situación de confinamiento, o para muchas personas la falta de contacto social, y en general para todos ahora que hemos tenido restringidas aquellas actividades que nos hacían generar endorfinas tan necesarias para una vida feliz y un adecuado fluir de las emociones, hace que esta capacidad de regulación emocional esté francamente disminuida, y al tener que atravesar por cambios en tus rutinas de trabajo, en tu lugar de trabajo, y haber pasado por todas aquellas pequeñas o grandes perdidas durante este periodo, esta tarea puede verse muy complicada.


“La función de las emociones tiene que ver con sobrevivir, existen para protegernos”

Los problemas se producen cuando las emociones no se pueden regular, o se intentan controlar, o son procesadas de manera errónea y disfuncional por nuestros sistemas reforzando y reactivándolas constantemente, haciendonos errar una y otra vez, o jugando en contra de nosotros mismos. Por ejemplo en los ataques de pánico, donde una respuesta de miedo que bien podría ser funcional termina por ser la reacción emocional misma la que nos daña.

Hay numerosas técnicas de regulación emocional, cognitivas, y conductuales, por ejemplo: la técnica valvalva, que es la contracción de todos los músculos de cuerpo durante algunos segundos, que hace que tu cerebro registra que ya se “descargó” o la respiración diafragmática que consiste en inhalar profundamente reteniendo unos segundos el aire y exhalando, ya quede esta manera la amígdala tiende a desactivarse, y parte del sistema de alarma en nuestro cerebro, y la percepción de ansiedad disminuye. Pero la aceptación y la conciencia de las emociones en el momento oportuno es la clave para la regulación, y permite optar por un repertorio conductual de respuesta diferente.


3. Flexibilidad cognitiva o “mental”


Es la capacidad que tiene nuestro cerebro para adaptar nuestra conducta y pensamiento a situaciones novedosas, cambiantes o inesperadas. En otras palabras, la flexibilidad cognitiva es la capacidad de darnos cuenta de que lo que estamos haciendo no funciona, o ha dejado de funcionar y, por tanto, debemos reajustar nuestra conducta, pensamiento y opiniones para adaptarnos al entorno y a las nuevas situaciones.


Nos ayuda a captar la información del ambiente y responder de forma flexible, ajustando nuestra conducta a los cambios y exigencias de la situación.

La persona con una buena Flexibilidad Mental o Cognitiva destacará por las siguientes características:

  • Puede captarse rápidamente a los cambios o novedades del medio

  • Efectúan fácilmente la transición de una actividad a otra y saben comportarse adecuadamente en cada situación

  • Pueden captar varias dimensiones de una misma realidad, mirar desde diferentes perspectivas y establecer relaciones ocultas, pudiendo encontrar fácilmente varias soluciones a un mismo problema.

  • Genralmente son buenas para autoevaluarse, darse cuenta de sus errores, y corregirse en el camino.

  • Las personas con flexibilidad mental toleran mejor los errores de los demas así como los cambios de planes, tienen mayor facilidad para ponerse en lugar del otro, y llegan más fácilmente a acuerdos comunes, sin necesidad de utilizar una posición de autoridad.

Hacer este salto cognitivo a los nuevos modelos de trabajo, a una realidad que ahora será distinta, y sacar la mejor enseñanza, es algo que podrás hacer si trabajas en tu flexibilidad mental. ¿Cómo trabajar en ella? Cuestionándote, a ti mismo, a tus creencias, al status quo, a los “deber ser”, cuestionar tus propias estructuras mentales.


También hay algunas herramientas que pueden utilizar a manera de juego para ayudarse a entrenar funciones cognitivas específicas, y entre ellas la agilidad de pensamiento y la flexibilidad cognitiva, en su tienda de aplicaciones las pueden encontrar y generalmente tienen una versión gratuita.

La flexibilidad cognitiva nos ayuda a comprender el punto de vista de los demás, valorando otras opciones además de la propia. Por eso también está muy relacionada con la empatía y nuestra forma de interacción social. Trabajar en esta habilidad te ayudará a ser un mejor líder, a ser un mejor compañero, a juzgar menos, a ti mismo y a los demás, y al final de todo esto, seguramente esto tendrá un impacto positivo en tu entorno laboral y de hogar.


"¡Qué exuberante y alborotado es el universo! Gira y gira. La única constante es que todo cambia. Es un misterio que sólo podamos apreciarlo desde la quietud".
Isabel Allende
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